• Duele, araña, pica, escuece, quema y vuelve a doler. Me confundo, me encuentro entre un cúmulo de sentimientos y ya no sé ni quién soy ni qué hago aquí. Me aprieto la nariz fuerte con la mano derecha intentando no llorar, y con la izquierda me sujeto bien la cabeza para que no se me caiga el alma y se vuelva a partir en trescientos sesenta y dos pedazos. No puedo soportarlo más.