Nunca, lo permitas.

No permitas nunca que nadie te quité esa sonrisa de la cara, que nadie te haga llorar con sus palabras y mucho menos que llores por alguien que no merezca tus lágrimas porque quien de verdad las merezca no te hará llorar. Un día me pregunte que porque tengo que llorar que porque solo en mi cara se ven lágrimas. Me cansé de todo eso y me prometí sonreír siempre y hasta ahora no he roto mi promesa ni la pienso romper por nada ni por nadie.