Vuela, vuela, muy alto... más alto.

Esa sensación de sentir mariposas, de volar a lo más alto, de que si te tiras desde un precipicio nada ni nadie te hará daño. Eso que se podría definir como tocar el cielo con las puntas de los dedos, como jugar con fuego o apostar para ganar. Aquello que te empuja a seguir adelante, a luchar, a enfrentarte a todo lo que se te pueda poner entre la persona y tú. Sí, la sensación de estar a tres metros sobre el cielo, ya me entiendes, hasta que algo rompe esa armonía y te encuentras a tres metros, pero bajo tierra. Bueno también se podría describir como que lo ves todo de rosa, que los problemas .